YATH es una empresa de producto y soluciones tecnológicas. Construye productos verticales propios y desarrolla soluciones a medida cuando el problema no encaja en ellos. Conecta estrategia, software, datos, marketing e implantación dentro de una misma dirección.
Antes de decidir, aclarémoslo bien.
Qué es YATH, cómo se contrata, qué implica una implantación y dónde están los límites de nuestros productos, servicios y uso de datos.
Respuestas directas. Sin promesas automáticas.
Filtra por tema o recorre todas las preguntas. Cuando una respuesta deba concretarse en propuesta o contrato, lo indicamos con claridad.
Ninguna de esas etiquetas explica el modelo completo. Podemos trabajar estrategia, producto, desarrollo y crecimiento, pero no vendemos horas aisladas como catálogo. Partimos de un problema empresarial y conectamos las capacidades necesarias para resolverlo e implantarlo.
Canarias es el mercado inicial y donde podemos acompañar con mayor cercanía determinadas implantaciones. El software, la estrategia y parte de la ejecución pueden prestarse fuera cuando el proyecto, el soporte y los colaboradores locales permiten mantener la calidad.
La primera familia incluye YATH Menu, para experiencias visuales de carta; YATH Screens, para gestionar contenidos en redes privadas de pantallas; y YATH Retail, para entender oportunidades, decisiones y resultados comerciales entre canales.
No. El acceso depende del producto, número de ubicaciones o pantallas, configuración, hardware, integraciones y fase de implantación. La demo debe terminar con una propuesta donde se separen claramente licencia, equipamiento, implantación y servicios adicionales.
YATH Menu se comercializa como software. Si el proyecto requiere también equipamiento, puede coordinarse una solución completa desde 2.490 € + impuestos aplicables, sujeta a configuración y presupuesto.
Cuando la arquitectura del producto lo permita, sí. La modularidad debe reducir complejidad, no dejar una experiencia incoherente. En la propuesta se define qué módulos se activan, qué queda preparado y qué dependería de una ampliación posterior.
Sí, cuando existe una ventaja o necesidad que no conviene forzar dentro de un producto existente. Antes del desarrollo definimos problema, usuarios, proceso, alcance inicial, evidencia de éxito y coste de mantener la solución.
Podemos evaluarlo, pero no todas las integraciones son técnica o económicamente razonables. Revisamos API, permisos, calidad de datos, límites del proveedor, seguridad y mantenimiento antes de incluirlas en alcance y presupuesto.
No existe una respuesta única. Un producto YATH se licencia; un desarrollo exclusivo puede tener un régimen distinto; y los componentes reutilizables requieren una definición específica. La propiedad, licencia, acceso al código y derechos de evolución deben quedar pactados antes de comenzar.
Con una conversación de contexto. Si existe encaje, pasamos a diagnóstico, definición de solución, alcance, propuesta e implantación. No comenzamos programando antes de saber qué cambio debe producir el proyecto y quién lo validará.
Depende del alcance, preparación del contenido, hardware, integraciones, validaciones y disponibilidad del cliente. Dar una fecha genérica antes de revisar esas dependencias sería poco fiable. La propuesta debe incluir fases, responsables y condiciones que pueden alterar el calendario.
No significa recibir un producto gratuito ni aceptar uno inacabado sin condiciones. Es una implantación inicial con alcance controlado, acceso cercano al equipo y aprendizaje compartido. Precio, duración, soporte, datos de uso y criterios de éxito se acuerdan antes de empezar.
Depende del producto y plan contratado. Deben quedar definidos canal, horarios, tiempos de respuesta, mantenimiento incluido y qué cambios requieren presupuesto. Soporte, evolución del producto y desarrollo a medida no son la misma cosa.
Solo los necesarios para prestar el servicio, medir la operación acordada o mejorar el producto dentro de una base legítima. El dato concreto depende de la solución. Finalidad, acceso, conservación y responsabilidades deben documentarse; no se recopila información “por si acaso”.
Solo con autorización y bajo las condiciones acordadas. Podemos medir datos de uso no invasivos para evaluar la implantación, pero publicar resultados, identificar al cliente o convertirlos en material comercial requiere permiso específico y evidencia validada.
En tareas donde reduce fricción o mejora capacidad: traducción asistida, clasificación, generación controlada, análisis o automatización. No se presenta como sustituto automático del criterio humano, y su uso debe ajustarse al riesgo, a la calidad necesaria y a los datos disponibles.
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El contrato debe concretar lo que la web solo puede explicar.
Precios finales, alcance, plazos, niveles de servicio, responsabilidades, propiedad intelectual y tratamiento de datos pertenecen a la propuesta y al contrato de cada relación.
La web orienta
Explica el modelo, los productos, el proceso y los límites generales.
La demo aterriza
Conecta las capacidades con el uso concreto y confirma el encaje.
La propuesta define
Separa licencia, equipamiento, implantación, extras y responsabilidades.
El contrato obliga
Fija las condiciones finales que ambas partes aceptan y pueden exigir.
¿Queda una pregunta importante sin responder?
Plantea el contexto real. Si la respuesta depende de una decisión todavía no tomada, te diremos exactamente cuál es.